El estado del canal Caínzo-Las Piedras es una preocupación para los vecinos de los barrios El Portillo, Alto Verde I y Alto Verde II desde hace tiempo. Los residentes de esa zona presentaron varias quejas a distintas instituciones al respecto y el miedo crece.
El desarrollador inmobiliario de los barrios, Pablo Padilla, fue uno de los encargados de realizar un “bypass” para evitar la zona más peligrosa, donde un socavón parece comerse a la ruta desde abajo.
En cuanto a las obras de mayor infraestructura que se requieren para detener el crecimiento del canal sobre el paso de los autos, el empresario señaló que eso escapa a la responsabilidad del “sector privado”.
“Hacer un nuevo bypass depende de las autoridades. Nosotros, como privados, dimos una mano. Pero no podemos reemplazar a los entes estatales en sus funciones”, dijo Padilla. Y agregó: “lo que nos pidieron al momento de las aprobaciones lo hicimos. No podemos ni tenemos la obligación de resolver los problemas ajenos a nosotros”, agregó en una conversación con LA GACETA.
El camino alternativo está disponible para transitar desde hace dos días. Sin embargo, son pocos quienes se animan a conducir por ahí, y los vecinos aluden que la obra está mal hecha.
José Veiga, vecino de Alto Verde II, cruzó por el “bypass” por dos razones: la primera era eludir la zona de mayor riesgo, la segunda fue para probar ese nuevo camino. Los resultados no fueron los que esperaba. “Es de terror”, era la frase que repetía en su conclusión luego de pasar por ahí.
“Queda enganchado cualquiera ahí. Es de terror lo que han hecho, es una vergüenza. Está mal hecho, el suelo no está compactado. Está bien que me quieran discutir la influencia de la lluvia, pero eso no es todo. Aquí tenés que hacer un trabajo de compactación en el suelo, echar una piedra compactada que es un árido, y de ahí un ripio para mantención”, explicó.
“Han hecho cualquier cosa, es de terror. Fui con un auto bajo y casi me quedé, es terrible lo que han hecho. Los que no lo están usando hacen bien”, añadió.
Mariela Cortez, otra de las vecinas preocupadas por la situación, siguió la misma línea de Veiga sobre ese nuevo tramo. “No lo usamos, sería una locura, la tierra está imposible y sería peor que pasar por el camino que, como está hoy, es una ruleta rusa. Paso con mis hijitas por ahí y me pregunto si seremos a las que nos toque el derrumbe”, dijo la mujer, visiblemente atemorizada por una posible tragedia, en especial por sus hijas de sólo seis y dos años.
“No queremos que un ‘bypass’ hecho a las apuradas termine siendo la solución a largo plazo”, concluyó.
Por su parte, residentes de esos countries fueron a la Defensoría del Pueblo a exigir una solución. Llevaron carteles con críticas hacia la Dirección Provincial del Agua (DPA), a Pablo Padilla y al peligro que corren de un derrumbe.
De todas formas, Martín Blasco, que representó a los vecinos, se reunió con Alfredo Alfieri, encargado de Infraestructuras Públicas de la Municipalidad de Yerba Buena; Juan Saravia, de la DPA; el legislador Raúl Ferrazano; Alejandro Navarro, de la Dirección General de Catastro; y los demás representantes de los countries: Mariana Manes, Patricio Nogueira y Jorge Gramajo. Una vez terminado el encuentro indicó que “hay un proyecto muy ambicioso que ya se anunció. “Están presentados los papeles, ya firmaron todo, eso es a largo plazo. Ahora, a corto plazo, el ‘bypass’ no es suficiente y la idea es ver si lo agrandan para evitar los dos tramos que se están por caer”, dijo.